El miedo: un mal consejero
Inspirado en una reflexión publicada por Leandro Tobares, papá de Oriana.
Todos sentimos miedo. Es una emoción natural, necesaria para sobrevivir y profundamente humana. El problema aparece cuando el miedo deja de protegernos y empieza a dirigir nuestra vida.
Muchas veces dejamos de intentar un proyecto, de expresar una idea, de cambiar un hábito o de perseguir un sueño porque imaginamos consecuencias terribles. Sin embargo, cuando analizamos esas consecuencias con serenidad, descubrimos que la mayoría no son tan graves como nuestra mente nos hace creer.
Algunas reflexiones
- La muerte llegará para todos. No tiene sentido vivir paralizados por algo inevitable.
- La quiebra económica puede ser dolorosa, pero en muchos casos es posible recuperarse con trabajo, aprendizaje y tiempo.
- La vergüenza suele durar muy poco. En pocos días, casi nadie recuerda nuestros errores.
- El rechazo forma parte de cualquier actividad humana. Nadie es aceptado por todo el mundo.
- El fracaso no es el final del camino; muchas veces es el mejor maestro.
Cuando comprendemos esto, el miedo pierde gran parte de su poder. No desaparece, pero deja de ocupar el asiento del conductor.
Cada día representa una oportunidad única para aprender, disfrutar, ayudar, crear y crecer. Nadie sabe cuántos días tendrá por delante. Precisamente por eso, vale la pena vivir con intensidad, actuar con valentía y concentrarse en aquello que realmente tiene valor.
No se trata de vivir sin miedo.
Se trata de no permitir que el miedo decida por nosotros.
Porque, al final, la mayor pérdida no suele ser equivocarse... sino descubrir demasiado tarde que nunca nos animamos a intentarlo.
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